martes, 29 de diciembre de 2009

TORMENTA SOLAR 2012



La reflexión sobre este escrito tomado de la página de la NASA, recae fundamentalmente en el análisis de la fragilidad alcanzada por el hombre actual. Cuyo confort y sustento ha terminado por apoyarse casi exclusivamente en la tecnología.
Queda muy claro que el avance tecnológico no ha sido acompañado por una mejor condición del Ser humano. No ha existido un avance espiritual ni el logro de una mayor sabiduría. De hecho puede afirmarse que el hombre sigue siendo la misma bestia que asesinó a Sócrates, a Cristo o a Giordano Bruno.
Si ocurriera hoy lo que sucedió en 1859 quienes habitan grandes núcleos urbanos estarían en graves problemas. Millones morirían por abandono o en manos de otros hombres. La bestia que habita en el Homo Sapiens sigue aun agazapada tras la apariencia de la civilización.
El escrito que a continuación se lee es del 2003, pero ocurre que la misma Nasa anunció en Enero del 2009 una tormenta solar de proporciones inusuales para mediados del 2012.

Supertormenta Solar
Los científicos están comenzando a comprender los eventos de la histórica tormenta solar de 1859. Algún día, dicen, podría repetirse.

Octubre 23, 2003:Los últimos datos descubiertos sobre la tormenta más grande en la historia, está ayudando a los científicos de la NASA a medir su intensidad y a calcular la probabilidad de que lo que ocurrió en los cielos terrestres casi hace un siglo y medio pueda repetirse.Derecha: Imagen ultravioleta del Sol tomada por el Observatorio Solar y Heliosférico de la ESA/NASA (SOHO) el 23 de octubre de 2003.En círculos científicos donde las llamaradas solares, las tormentas magnéticas y otros raros eventos solares son discutidos, los acontecimientos del 1-2 de septiembre de 1859 son siempre el tema principal entre todas las leyendas atronómicas. Aún en esa época, hace 144 años, muchos de los habitantes de la tierra se dieron cuenta de que algo trascendental había sucedido. En pocas horas, los cables telegráficos de Estados Unidos y Europa se cortaron espontáneamente, causando numerosos fuegos, mientras que las Auroras Boreales, fenómenos producidos por la inducción solar y asociados con regiones cercanas al Polo Norte, fueron observados en lugares tan al sur como Roma, La Habana y Hawaii, con similares efectos en el Polo Sur.Lo que ocurrió en 1859 fue una combinación de varios eventos que tubieron lugar simultáneamente en el Sol. Si hubieran tenido lugar por separado sólo hubieran sido eventos algo notables. Al ocurrir en forma simultánea, sin embargo, causaron la disrupción más potente en la ionosfera de la tierra en toda la historia. "Lo que generaron fue la perfecta tormenta solar", dice Bruce Tsurutani, un físico que estudia plasmas en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA.
Anótese aquí para recibir nuestro servicio de ENTREGA INMEDIATA DE NOTICIAS CIENTÍFICASPara comenzar a entender la perfecta tormenta solar, primero se deben comprender los colosales números con los que los físicos que estudian plasmas como Tsurutani, trabajan todos los días. Con más de 1.4 millones de kilómetros (869,919 millas) de ancho, el Sol contiene un 99.86 por ciento de la masa de todo el Sistema Solar: más de un millón de Tierras cabrían dentro. La energía total radiada por el Sol es aproximadamente de 383,000 billones de kilovatios, el equivalente a la energía generada por una explosión de 100,000 millones de toneladas de TNT explotando por segundo.La energía liberada por el Sol no es siempre constante. Una inspección de la superficie del Sol revela un laberinto de campos magnéticos y nubes arqueadas de plasma caliente rodeadas por oscuras y errantes manchas solares.De vez en cuando -- los científicos no pueden predecirlo con exactitud -- en la superficie del Sol ocurre un evento que libera una inmensa cantidad de energía en forma de llamarada solar o eyección de masa coronal, un estallido de gases electrificados muy calientes con una masa que puede sobrepasar la del Monte Everest.Abajo: Esta Aurora Boreal apareció sobre Wisconsin el 22 de octubre de 2003. Durante la supertormenta de 1859, tales auroras aparecieron tan al Sur como Cuba y Hawai. Derechos Reservados de la fotografía: Chris VenHaus.

Lo que ocurrió durante los bochornosos días del verano de 1859, en los 150 millones de kilómetros (alrededor de 93 millones de millas) de espacio interplanetario que separan al Sol de la Tierra, fue lo siguiente: el 28 de agosto, los observadores solares se percataron del desarrollo de numerosas manchas solares en la superficie del Sol. Las manchas solares son regiones localizadas con campos magnéticos extremadamente intensos. Esas manchas se entrecruzan, y el campo magnético resultante puede generar una liberación de energía repentina y violenta denominada llamarada solar. Desde el 28 de agosto al 2 de septiembre, diversas llamaradas solares fueron observadas. Entonces, el 1 de septiembre, el Sol liberó una descomunal llamarada solar. Durante casi un minuto la cantidad de luz solar producida en esa región se duplicó."Con la llamarada vino la liberación de una nube de plasma cargada magnéticamente y denominada eyección de masa coronal", dice Tsurutani. "No todas las eyecciones de masa coronal se dirigen hacia la Tierra. Tardan normalmente de tres a cuatro días en llegar aquí. Ésta tardó 17 horas y 40 minutos", anota.Abajo: Los coronógrafos del SOHO grabaron esta película de una eyección de masa coronal (CME) dirigiéndose a la Tierra el 22 de octubre. Las predicciones del NOAA esperan que alcance la tierra alrededor del 24 de octubre, pero no tan severamente como la supertormenta de 1859.La eyección de masa coronal no sólo fue extremadamente rápida, los campos magnéticos que contenía eran intensos y en directa oposición a los campos magnéticos terrestres. Esto hizo que la eyección de masa coronal del 1 de septiembre de 1859 cancelara el propio campo magnético de la Tierra, permitiendo a las partículas cargadas penetrar en la atmósfera. El resultado de tal fenómeno estelar fue un espectáculo de luz y mucho más -- incluyendo disrupciones potenciales en redes eléctricas y sistemas de comunicaciones.En 1859, el invento del telégrafo había ocurrido sólo 15 años atrás y la infraestructura eléctrica estaba realmente en su infancia. La tormenta solar de 1994 causó errores en dos satélites de comunicaciones, afectando los periódicos, las redes de televisión y el servicio de radio en Canadá. Otras tormentas han afectado sistemas desde servicios móviles y señales de TV hasta sistemas GPS y redes de electricidad. En marzo de 1989, una tormenta solar mucho menos intensa que la perfecta tormenta espacial de 1859, provocó que la planta hidroeléctrica de Quebec (Canadá) se detuviese durante más de nueve horas; los daños y la pérdida de ingresos resultante se estima en cientos de millones de dólares."La pregunta que más a menudo me hacen es, '¿Puede ocurrir otra perfecta tormenta espacial de nuevo?' '¿Cuándo?'", añade Tsurutani. "Siempre contesto que es posible y que perfectamente puede ser más intensa que la que aconteció en 1859. Con respecto a cuándo, simplemente no lo sabemos", dice.
Para investigar "la tormenta especial perfecta" de 1859, Tsurutani y los co-escritores Walter González, del Instituto Espacial Nacional Brasileño, y Gurbax Lakhina y Sobhana Alex, del Instituto de Geomagnetismo de la India, utilizaron informes históricos sobre el sector, observaciones solares y de las auroras, así como datos recientemente descubiertos acerca de campos magnéticos del Observatorio Colaba en la India. Los hallazgos fueron publicados en un ejemplar de la revista 'Journal of Geophysical Research'.

4 comentarios:

navelegante dijo...

Diáfana introducción, Edu.

Lo espiritual no es racional ni irracional, y por eso la voluntad humana no puede alcanzarlo con la razón ni por ello puede racionalizarlo, pero sí puede crearse un modelo, de forma que el hombre crea su propia
"espiritualidad irracional" provocando en parte de sí mismo el descrédito hacia lo espiritual ("no creyente") mientras su otra parte ("creyente") se aferra a tal modelo. Así crea la voluntad humana su propia autotrampa y su división y muerte por pretender racionalizar lo irracionalizable, como quien muere agotado en el intento de agarrar el espacio inasible mientras sólo agarraba una ilusión.

navelegante dijo...

Y este es un testimonio de una mujer que vivió y sufrió el terremoto de Chile. Al final reconoce

"Hemos tomado conciencia de nuestra fragilidad y vulnerabilidad,"



La noche en que la tierra rugió.

Por Jascha



Vivo en un país sísmico, los temblores son parte de nuestra cultura. Ya hace años que todos intuíamos que más temprano que tarde este terremoto ocurriría, llevábamos años esperándolo, casi con certeza todos sabíamos que en cualquier momento el suelo bajo nuestros pies comenzaría a rugir.

Todo chileno contiene el aliento cuando se produce un temblor, por unos segundos evaluamos si el movimiento se detendrá o continuará y se desencadenará un sismo de grandes proporciones.

El 27 pasadas las 3.30 de la madrugada, estaba profundamente dormida cuando comenzó a temblar, me acomodé en la cama y puse atención para decidir si continuaría durmiendo o me levantaría, el movimiento no se detuvo por el contrario los remezones se intensificaron. ¿Es un terremoto le pregunto a mi esposo? Y sin respuesta saltamos de la cama corriendo, al llegar a la puerta nos encontramos con dos de nuestros hijos, las otras dos andaban de paseo en la playa.

Continúa...

navelegante dijo...

No atinamos a mucho, simplemente como por instinto nos reunimos todos afirmándonos de un muro que supongo alguna parte de nuestro cerebro calificó de fuerte y seguro. Nos apoyamos abrazándonos e intentando no caernos, todo a nuestra alrededor es caos puro. Un ruido ensordecedor mezcla de objetos cayendo, alarmas sonando, el bramido de la tierra y nuestros dislocados corazones palpitando nos envuelve y paraliza nuestra mente, por unos tres eternos minutos no somos capaces de pensar nada, sólo nos abrazamos confiados en que la tierra se detendrá.

El movimiento comienza a disminuir, el ruido a acallar y nos envuelve una profunda oscuridad, sólo el canto de las alarmas y el ladrido de los perros a la distancia rompen el ensordecedor silencio. Caminamos a tientas por la casa tropezando con objetos caídos, urge encontrar una vela y fósforos, tanteando rompemos la oscuridad con una débil llama y evaluamos lo ocurrido: a nadie le ha pasado nada, nuestra casa está desordenada pero incólume.

La tierra se mece, no sabemos si es real o es ansiedad, miramos una lámpara colgante y ella nos dice que la tierra sí se está acomodando, seguirá haciéndolo por varias horas más, los expertos les llaman réplicas yo digo que son nuestro miedos que se han despertado.

Todos los suministros están cortados: agua, electricidad, gas, telefonía fija y móvil y ni hablar de internet. En ese momento comienza mi angustia, necesito como el aire hablar con mis hijas que están lejos, estoy absolutamente segura que están bien, pero mi corazón estalla de ansias de decirles cuanto las amo.

Sigue temblando sin parar, intentamos con una radio a pilas obtener noticias: confirmado, fue un terremoto. Luego los noticiarios dirán que fue un mega terremoto rankeado entre los 5 más fuertes medidos en el mundo. Poco alentador para mi país ser top five en desgracias.

Luego de un par de horas se restable el suministro eléctrico, la señal televisiva y de a poco las líneas telefónicas. A mi urgencia de hablar con mis hijas se comienza a sumar la necesidad de hablar con la familia más cercana, peleo con el teléfono. Yo obstinada marco número tras número como una autómata, finalmente como premio a mi porfía comienzo a obtener resultados: los miembros de mi familia están bien, algo asustados, con algunas averías pequeñas, pero bien. Cerca de las 7 de la mañana, por fin, hablo con hijas, me dicen que están tranquilas y a salvo, les digo con insistencia cuanto las amo y les cuento que nada grave ha ocurrido en nuestro hogar.

Casi sin darme cuenta el sueño me vence, mecida por las replicas, me siento acunada por los movimientos de la madre tierra, mi esposo me toma de la mano y me dice: somos muy afortunados. Me duermo sonriendo tranquila, toda mi familia está bien, es verdad: somos muy afortunados.

Pese al cansancio despierto una hora después. Comienzo a ver las noticias y voy tomando conciencia de la magnitud de lo ocurrido. La realidad me impacta y sobrecoge, las noticias me muestran un doloroso panorama, mi aliviado egoísmo se desvanece y siento empatía por mis hermanos. Su dolor es mío y sus pérdidas son mis pérdidas.

Esta catástrofe ha venido a reorganizar las prioridades de este país, políticos reestructuran sus agendas, los afectos se tornan importantes, abrazar a un ser querido vital, lo tuyo es mío parecen decir algunos, lo mío es tuyo dicen otros, las familias se buscan, lo realmente importante se hace visible y somos un sólo corazón palpitando asustado. Hemos tomado conciencia de nuestra fragilidad y vulnerabilidad, confío que este día quedará por siempre grabado en nuestra memoria.

La tierra ha rugido y los chilenos hemos escuchado claro su gruñido.

manuedu dijo...

Eduardo , Cada vez que me doy una vueltita por tu sitio me quedo sorprendido! Te Felicito ! los temas que tocás son realmente interesantes!
Un Abrazo!

Eduardo