martes, 7 de julio de 2009

QUE CARAJO ES LA INSPIRACION


Cuando cae la noche, se derrumban los paradigmas de la formalidad y la simulación. Vuelvo a ser aquel adolescente que esperaba la madrugada para sentir en la oscuridad los impulsos desgarrantes de la inspiración. Me dejaba seducir por los caprichos de las musas que veían en mí una presa fácil. Sin ser nunca el adjetivo "fácil" sinónimo de talentoso, bastaba un papel donde escribir o dibujar, una tela donde esparcir el óleo para que las manos se involucraran en aquella danza que giraba en mi mente.
Me dejaba arrebatar por el impulso de la causalidad así como quien disfruta dejarse llevar por la corriente de un río.
Tan solo yo, se como sentía aquella embriaguez de mi juventud. Esa admiración por ser y sentirse humano en la que, de todos los colores posibles se desplegaba ante mí el futuro prometedor. Donde era aquel futuro un papel aun sin dibujar.
Y no deambulaba por los bares ni me revolcaba en el lodo de los suburbios. Debo admitir que hubiese sido mejor escenario una buhardilla en el barrio Stella Maris, oliendo a madera y a tanino, a la cera recién lustrada. Pero mi bastión era la cocina de mi casa paterna en el barrio Chauvin. Allí tenía yo todo aquello que necesitaba para una noche cercana al éxtasis, sin droga y sin alcohol, apenas con algún tabaco para el entretiempo en que nada parecía venir a mi mente. Ser instrumento de las fuerzas ocasionales que pulsaban en el cosmos no era algo cotidiano. Se necesitaba estar listo y receptivo. Y no era aquello tampoco, algo que ocurriese a voluntad. Había que comenzar por admitir que se era el instrumento y no el artista. Pero era realmente fantástico cuando aquella música comenzaba a sonar en la soledad de la noche y uno se involucraba en el juego de bajar estrofas o imágenes del cielo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso, precisamente es: el instrumento, que cuando comienza a sonar esa música, transcribe al papel o al lienzo las estrofas o imágenes, que el cielo le baja.

Ali

Marcela Guelfi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marcela Guelfi dijo...

"... Ningún arte es arte sin el talento o la virtud que lo animan (...) ninguna expresión que viene de la sensibilidad del alma, pasa sin dejar huella en el mundo ..."